Mantenimiento coche de gasolina

 

¿Con qué frecuencia se deben programar las revisiones?

 

El mantenimiento regular de un coche de gasolina es algo fundamental, ya que las revisiones permiten evitar a menudo averías graves. El mantenimiento anual de un coche de gasolina (es decir, entre 15.000 km y 30.000 km) garantiza un funcionamiento óptimo del motor, un consumo razonable y una menor contaminación. Esto se hará, por ejemplo, cada 20.000 km en un Peugeot 208 y cada 30.000 km en un Renault Clio, dependiendo de la antigüedad y del kilometraje del vehículo. No obstante, debes recordar que el tiempo máximo entre dos revisiones es en todos los casos de 2 años o 30.000 km.

 

Sin embargo, hay que tener en cuenta que otras operaciones más específicas, como la sustitución del kit de correa de distribución, dependerán de las recomendaciones del fabricante.

 

¿Cuáles son los puntos de control?

 

La revisión y el mantenimiento de un coche de gasolina consiste en examinar periódicamente los diversos componentes del vehículo. De esta manera, según el modelo, el kilometraje, su tipo de conducción y las condiciones (clima, estado de la carretera, etc.), se revisan una serie de puntos de control. 

 

Esto incluye el cambio de aceite del motor, la sustitución de los filtros, la correa de distribución y de los accesorios, el líquido refrigerante, la climatización o las bujías. 

 

Asimismo, los vehículos de gasolina necesitan realizar una serie de comprobaciones para asegurar que los sistemas electrónicos del automóvil se encuentran en perfecto funcionamiento, por lo que es necesario un diagnóstico electrónico.

 

Y cuando acudes a Midas, nuestros técnicos realizarán un diagnóstico de los puntos de desgaste y puntos de control que hacen referencia a los sistemas de seguridad, como pueden ser los frenos, los neumáticos, amortiguadores, etc… 

 

¿Cómo se realiza el mantenimiento del motor y de la batería?

 

En definitiva, un motor de gasolina es un conjunto complejo, formado por muchos elementos que reaccionan entre sí (válvulas, árboles de levas, cilindros, etc.). Y además de este mantenimiento, hay algunas operaciones que son esenciales y fundamentales, como el cambio de aceite del motor, que se recomienda realizar cada año, es decir, lo indicado por el fabricante de cada vehículo. Por su parte, el filtro de aceite será reemplazado en cada cambio de aceite.

 

Pero el mantenimiento de un coche de gasolina también implica otros elementos, como la batería, que deberá cambiarse a los primeros signos de deterioro (tensión inferior a 11,7 V). 

 

El alternador será reemplazado si presenta falta de potencia para administrar el funcionamiento del motor y la batería. Y en cuanto a las bujías, generalmente se deben cambiar sobre una media de unos 60.000 km, pero dependiendo el sistema de inyección gasolina pueden alargar la vida útil de las bujías en 120.000km.

 

Los detalles del mantenimiento en un vehículo de gasolina

 

En conclusión, el mantenimiento de un coche de gasolina es más económico y sencillo que el de otras motorizaciones. Una revisión efectiva cubrirá aspectos como el motor, los niveles, los neumáticos y el equipo eléctrico. Y la revisión del motor incluirá, por lo tanto, cambio de aceite, correa de distribución, escape, etc. 

 

Por el lado de la electricidad, se revisará la batería, el alternador y las bujías. Para garantizar la seguridad es fundamental revisar los frenos y los amortiguadores, pero también es recomendable revisar la calefacción y/o el aire acondicionado, para tu comodidad.

 

Siempre que lo necesites, cuenta con la experiencia de Midas para el mantenimiento de tu coche de gasolina. De esta manera, mantendrás tu vehículo en buenas condiciones.